jueves, 9 de abril de 2009

Occidente: En búsqueda del trono perdido


Por: Níkolas Stolpkin

Mientras más conocemos sobre esta Crisis Financiera Mundial más nos podemos convencer de que esta crisis no fue producida por el simple azar sino que más bien fue producida e impulsada para buscar instalar nuevamente a los EEUU y a sus aliados europeos en la histórica posición privilegiada de la cual han gozado años.

No podemos olvidar que últimamente Occidente ha estado totalmente desprestigiada y mal posicionada en el mundo, principalmente en Oriente, producto del actuar de sus políticas imperialistas y representadas especialmente por los EEUU.

Hoy en día Occidente está desesperado por limpiar su imagen y se esmera en dar señales de total control. La Cumbre del G-20 y de la OTAN fueron las plataformas ideales ante el mundo para que EEUU, principal líder de Occidente, junto a las principales potencias europeas pudieran marcar sus posiciones desde el ámbito económico y militar.

El presidente de EEUU Barack Obama está teniendo cierto éxito fuera de casa con su disposición a fortalecer sus lazos con sus aliados y abrir el diálogo con sus enemigos. Todo enmarcado dentro de una estrategia que busca sacar a flote el poder de influencia de un EEUU bastante desacreditado.

Una administración demócrata serviría más a los intereses de China, por lo que podremos ver a unos EEUU sin el interés de tocar puntos tan sensibles para China como lo son el Tibet o Taiwán, como bien lo podría hacer una administración republicana.

La nueva administración podría significar en la práctica que países como Japón o Corea del Sur tendrían menos atención por parte de EEUU, por lo que quienes reciban menos atención tendrán que ahora redoblar sus esfuerzos para poder recibir la atención significativa de EEUU.

La elección misma de Barack Hussein Obama (demócrata, de raza negra, con nombre y apellido bastante inusual dentro de la sociedad norteamericana, con fama de trabajar con los pobres, etc) se podría ver enmarcada dentro de esa estrategia que, por lo demás, busca conquistar los corazones de oriente. (¿A quién le habría de importar un anciano de presidente frente a un joven lleno de vigor e inteligencia como lo es Obama?)

No obstante todo ese encanto que despierta por el mundo (salir de Irak, cerrar la cárcel de Guantánamo, aflojar en algunos aspectos el bloqueo a Cuba, el desfile de proverbios sabios, el fin de la arrogancia unilateral, etc) muy pronto podría terminar cuando se visualice los verdaderos propósitos que están acomodados detrás de esta “Crisis Financiera” que, de buena manera, servirá de excusa para detener las recetas milagrosas del Libre Mercado que tanto difundieron junto a sus aliados y que hoy parecen estar arrepentidos por los crecimientos exorbitantes que están teniendo economías asiáticas tales como China e India.

EEUU junto a sus aliados de la OTAN ya han empezado a mover las piezas para poder reestructurar el modelo que les ha llenado de privilegios y que no desean de ninguna manera compartir. Sacar las tropas de Irak; fortalecer más la presencia militar estadounidense como la europea en Afganistán; mejorar las relaciones con China y Rusia (los mayores opositores a los planes de EEUU de construir un escudo antimisiles en Europa oriental); como también mejorar los lazos con Turquía (clave en su acercamiento al mundo musulmán) o con la propia ¿Irán? son movimientos de piezas que hay que ver muy de cerca y con cierto escepticismo y así poder vislumbrar los intereses ocultos imperialistas.

EEUU necesita desembarazarse ante la luz pública de sus políticas arrogantes unilaterales, que por siempre la han caracterizado, y presentar una imagen renovada acorde a los nuevos desafíos que tiene que enfrentar el imperialismo Occidental. EEUU está conciente de que dentro de las nuevas circunstancias no puede actuar solo y necesariamente habrá de necesitar de la unidad de las potencias capitalistas Occidentales. El uso de instrumentos como la OTAN habrá de ayudar para blanquear los verdaderos intereses imperialistas de Occidente.

Se hace mucho más seguro públicamente para EEUU actuar bajo una estructura como la OTAN que emprender de manera solitaria cualquier incursión militar. Recuperar la autoridad moral perdida es fundamental para poder afianzar nuevamente su liderazgo mundial. Hoy de nada habrá de servir sus llamados a Irán o Corea del Norte para que abandonen sus programas nucleares, mientras no den muestras de respeto por las mismas reglas que se empeñan porque se respete. Mientras exista un Occidente que tenga el descaro de ignorar flagrantemente, por ejemplo, el programa de armas nucleares de Israel, a nuestro parecer seguirá habiendo oportunidades de impulsos independientes al margen de toda “ley internacional occidental”.


Crisis Financiera Mundial

Para los grandes capitalistas de Occidente más vale tener enfrente a una gran “Crisis Financiera Mundial” que ceder posiciones de poder global.

La “Crisis Financiera Mundial”, puntualicemos, más parece incrustarse dentro de una estrategia imperialista, cuidadosamente estudiada, para poder de alguna forma frenar el avance significativo que estaba y que todavía podría seguir desarrollando el bloque Oriental, representados significativamente por Asia.

No estamos negando que exista una crisis, ni mucho menos, sólo estamos poniendo en duda el origen de dicha crisis. ¿Habrá sido el azar quien intervino o fuerzas oscuras quienes metieron mano con un propósito específico o todo esto corresponde a la naturaleza misma del sistema capitalista?

¿A quién más que Occidente le podría convenir una crisis de tales características si de paso podría detener en gran parte las aspiraciones asiáticas o de países que vienen creciendo exorbitantemente que junto con ello anhelan tener más participación o protagonismo con respecto a la toma de decisiones de significancia global?

De ser cierta esta hipótesis, el desarrollo de esta crisis resultaría ser una jugada muy riesgosa para la supervivencia del sistema capitalista. Un gran punto a favor correspondería a la ausencia de un modelo económico notablemente visible como en su tiempo lo podía representar el modelo socialista soviético.

El vulgo, por el contrario, debe conformarse con los “Madoff” o los “Stanford”, que vienen a ser símbolos de un circo romano que necesita descargar su rabia con alguien. La ausencia de estos símbolos podría incrementar la indignación popular.

Cuando existe un delito que provoca la indignación pública, lo más conveniente es presentar a algún culpable, culpable o no, para de algún modo calmar los ánimos o la efervescencia popular. Y los “Madoff” o los “Stanford” cumplen de maravilla ese propósito. Quienes permanezcan a salvo serán lo que mantengan ciertas posiciones de poder tanto en el ámbito político, económico como militar.

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