martes, 26 de octubre de 2010

Para los 33 Mineros rescatados todo, para los 32 Presos Políticos Mapuche nada


La Huelga de Hambre que quedó asfixiada por el interés mediático del rescate de los 33 Mineros


Tal como señala el título es la lectura común que se podría sacar al respecto, concluido esos dos hechos. Celebración, pantalla, “regalitos”, paseítos, homenajes y titulares para los 33 Mineros rescatados y tan solo olvido y más olvido para los 32 Presos Políticos Mapuche (PPM) que estuvieron en Huelga de Hambre líquida.

A la par con dicha lectura también podemos constatar cierto optimismo que se ha acomodado, terminada la huelga, dentro de ciertos sectores de izquierda y sectores propiamente indígenas. Un optimismo forzado, ya que en la práctica no se logró mucho para tamaña hazaña. Y si se logró algo, el mérito se lo llevan los PPM de Temuco y Concepción en el acuerdo con el gobierno dado a conocer el primero de Octubre por el Monseñor Ricardo Ezzati. El acuerdo alcanzado por los PPM de la cárcel de Angol fue un acuerdo siguiendo los mismos criterios dados a conocer con el primer acuerdo y por tanto no significó ningún avance con respecto al mismo.

De los principales puntos en común, el primer acuerdo sólo tuvo una leve disposición política a resolver tan sólo dos puntos: sobre la aplicación de la Ley Anti-Terrorista y sobre el doble juzgamiento Militar-Civil.

Pero al final se tradujo en resolver de alguna forma la situación procesal de los propios PPM, el cual se observó un avance significativo al querer (el gobierno) recalificar sus propios procesos judiciales y a no ser procesados por la justicia militar, motivo suficiente que les dio para bajar la huelga de hambre emprendida, algo que los PPM de la cárcel de Angol no estuvieron muy de acuerdo, ya que el problema no pasaba por querer salvar los propios “pellejos” sino que iba más allá y que tenía que ver con el futuro del Pueblo Mapuche. Visión muy acertada, pero que terminó asfixiada (08 de Octubre) por el enorme interés mediático del rescate de los 33 mineros.

Tácticamente era razonable bajar la huelga de hambre por “razones humanitarias”. La humareda provocada por el proceso de rescate de los 33 mineros de Copiapó era algo predecible y más aún cuando se tuvo el primer contacto con los mineros el 22 de Agosto el cual habría de iniciar nuevas etapas dentro del rescate (no hay que dejar pasar de que para inicios de Octubre ya la perforadora del “Plan B”, T-130, avanzaba significativamente y que estaba ad portas de concluir las perforaciones que concluirían al llegar al lugar donde estaban los 33 mineros). Gran humareda que permitió, además, aprobar leyes como el “Royalty” minero, dejar proyectos embrionarios como el de la “reelección presidencial” y tapar  situaciones injustas como lo que está sucediendo con los 14 detenidos por el “caso bombas”.

El ambiente, por tanto, debiera estar apoderado del pesimismo por lo hasta ahora alcanzado, sin embargo el optimismo reina como una burbuja salida desde los mismos sectores afectados y abrazada por una amplia gama solidaria tanto nacional como internacional hacia los PPM. Y todos sabemos cómo es el comportamiento de una burbuja. No hay que esperar mucho para ver cuándo ésta explote. Lo mismo está pasando con los 33 mineros, sólo que la burbuja en la que fueron puestos fue generada por el gobierno de turno junto con los Medios de Difusión Masiva y no desde adentro de la clase trabajadora. “Nuevo Trato” para el Pueblo Mapuche y los trabajadores de Chile ¿Hasta cuándo les durará ese momento de “felicidad” y optimismo para algunos?


Sobre esos pequeños detalles que podemos ver y que otros por omisión, desconocimiento, porfía, torpeza o ignorancia les cuesta reconocer

Para entender ciertas diferencias que salieron a flote en medio de la huelga de hambre protagonizada por PPM y que todos fuimos testigos, habría que señalar que quienes iniciaron este tipo de medida (huelga de hambre iniciada el 12 de Julio del 2010) son presos políticos con un significativo vínculo directo o indirecto con la Coordinadora Arauco-Malleco (CAM) quienes estaban repartidos principalmente en las cárceles de Concepción y Temuco.

La decisión se había conocido al dar sus respectivos comunicados pero sin detallar más allá de su condición de preso político mapuche. Por otro lado están los que se sumaron después (26 de Julio del 2010), PPM con significativo vínculo directo o indirecto con la Comunidad Autónoma de Temucuicui, repartidos principalmente en la cárcel de Angol (al noroeste de Temuco).

Por tanto, es preciso señalar aquí líneas de trabajo que obedecen a distintos patrones de lucha (una obedece a una organización concreta y otra a una comunidad específica con una rica historia de lucha, mucho antes de constituirse como comunidad autónoma).

La aceptación a sumarse a la huelga de hambre líquida, iniciada por los primeros (CAM) y seguida por los demás (cárcel de Valdivia, 19 de Julio; Angol 26 de Julio; Lebu, 29 de Julio;  ; y Chol-chol, 01 de Septiembre), se debió a puntos en común con los cuales se podían sentir identificados, desde la condición misma de ser presos políticos mapuche puestos dentro de un cauce común hasta el abrazar puntos en común respecto a sus justas reivindicaciones, y no por tener algún tipo de simpatías entre los mismos.

De acuerdo a los respectivos comunicados de los PPM que adoptaron la huelga de hambre, cinco puntos encontramos en común:

1.- No a la aplicación de la Ley Anti-Terrorista en causas mapuche.

2.- Fin al doble procesamiento de la justicia Militar-Civil para las causas mapuche.

3.- Libertad a todos los Presos Políticos Mapuche.

4.- Fin de la militarización de las comunidades mapuche.

5.- Fin a los montajes judiciales, bajo la utilización de Testigos Protegidos o Sin Rostro.


El Silencio de los Medios y la Solidaridad hacia los PPM

El férreo silencio que mantuvo los Medios de Difusión Masiva respecto a la huelga de hambre líquida iniciada por presos políticos mapuche se hizo notar. Sin embargo a medida que iban transcurriendo los días la situación adquiría nuevas formas de ver el hecho mismo en los medios “informativos”: desde los burdos montajes, separación de presos, hasta las supuestas divisiones dentro de sus vocerías.

Sin embargo la creciente solidaridad con sus distintas e ingeniosas formas de trabajo (marchas, velatones, intervenciones en espacios públicos, intervenciones en espacios televisivos, intervenciones en ceremonias, etc) obligó a los Medios a sacar a flote de alguna manera el hecho mismo de la huelga de hambre líquida.

Y habría que recalcar, que más que una solidaridad hacia la CAM o a los comuneros mapuche de Temucuicui, debemos hablar de una solidaridad hacia los PPM en sí; más que una solidaridad hacia las demandas de los PPM fue una solidaridad hacia las vidas de los 32 PPM. Por tanto, aquí no estamos hablando de una solidaridad de clase, estamos hablando de una solidaridad humanitaria por la vida de los 32 PPM, que se dio tanto a nivel nacional como internacional. Por lo que no podemos hablar aquí de un triunfo político de la CAM o de cualquier otra organización o representante. Si existió un triunfo pues no podría ir más allá que de los propios PPM, ya que sus demandas fueron puestas sobre la mesa de todos los chilenos.

Incluso el oportunismo político de algunas organizaciones y partidos políticos de oposición contribuyeron a que la huelga de hambre saliera del anonimato…

Tampoco no faltó el oportunismo político dentro de la esfera indígena mapuche que gustan mucho sentarse a “dialogar” con el gobierno sin tener una real representación del pueblo mapuche en su conjunto, ya que obedecen más que nada a intereses particulares y oportunistas, de la misma forma como cuando el gobierno se sienta a “dialogar” con sus “elegidos”, sumisos y obedientes dirigentes de los trabajadores que se autoproclaman representar a los trabajadores y  que al final terminan sus “diálogos” con mejoras para los que realmente representa y abandono de los intereses cardinales de la gran mayoría que “prestó ropa” para que se atendiera las justas demandas de todos los trabajadores.

Si bien la CAM tiene el legítimo derecho de luchar por querer ver que el Pueblo Mapuche no muera como pueblo y tenga como fin recuperar cierto poder, control y respeto que en cierto momento se llegó a tener frente al colonizador invasor español, muchas veces tiene la mala costumbre de confundir con sus discursos con tintes “izquierdistas” o marxistas para de alguna forma ganarse el apoyo de organizaciones de izquierda, siendo que en la práctica sólo obedecen a sus propios intereses como organización y como parte del Pueblo Mapuche, acostumbrándose a estar a cierta distancia frente a los problemas que aquejan a la gran mayoría de los trabajadores de Chile o del pueblo chileno.

En otras ocasiones acostumbra a que se les “preste ropa” por parte de la sociedad chilena, pero cuando esos mismos que prestan su ayuda llegado el momento necesiten de su apoyo, muy raramente vemos a esos mismos a los cuales se les “prestó ropa” prestar su ayuda.

Pero el problema puede basarse en algo muy sencillo: muchos del pueblo mapuche o sus organizaciones de lucha no se sienten parte del pueblo chileno, sin embargo hacen uso de su cédula de identidad chilena, pagan impuestos, tienen sus deudas, van a las universidades chilenas, se atienden en los mismos centros de salud como cualquier chileno, etc. Pero no porque quieran hacerlo por gusto, sino porque están desgraciadamente obligados para poder sobrevivir dentro del medio.


Fomento de la Fragmentación

Como buen Estado Maquiavélico el Estado chileno ha logrado mantener las divisiones dentro del Pueblo Mapuche para que éste ni se le ocurra querer desprenderse de las leyes o estructuras chilenas. Es así como ha adoptado ciertos mecanismos para mantener contentos a unos y descontentos a otros y, a su vez, ha sabido mantener ciertos mecanismos para que el pueblo chileno mantenga ciertas dosis de racismo y resentimiento.

Para nada es extraño, por ejemplo, encontrarnos dentro del pueblo chileno con el mito de que el pueblo mapuche tiene más privilegios en cuanto a los “pobres” de Chile, respecto a la educación universitaria. Es cierto que existen ciertos privilegios, pero son pequeños privilegios que cumplen la función de generar ciertos recelos dentro del pueblo chileno. Se les olvida a muchos que esos pequeños privilegios también se dan dentro del pueblo chileno pero dentro de estructuras que obedecen a los intereses del… ¿pueblo chileno? y no indígena, ya que el Estado les ha acomodado ciertos mecanismos para que el pueblo indígena se vea representado.

Entrar dentro de esa lógica, sería entrar bajo la lógica, también absurda, de que los extranjeros peruanos le vienen a “quitar el trabajo” a los chilenos.

La obstinación de la CAM por hacer las cosas a su modo y distanciarse significativamente de la formación de alianzas estratégicas frente a organizaciones chilenas, sólo significa un seguro fracaso, ya que distanciados de la sociedad chilena no habrán de lograr mucho con respecto a sus cardinales objetivos. Dimensionar la fuerza del enemigo capitalista es primordial para dimensionar las falencias propias y poder tener el interés de corregirlas.

Saben muy bien que el Pueblo Mapuche está seriamente dividido y fragmentado ideológica, organizacional y geográficamente, algo que tampoco es ajeno en cierta medida a nuestras organizaciones chilenas. Y apostar por resolver dichas divisiones es fundamental para crear las condiciones que generarían alianzas estratégicas de Peso que contribuyan a los objetivos que se busca.

Seamos realistas: nada se habrá de avanzar con “redes de apoyo”, organizaciones coyunturales, solidarias, grupos universitarios, etc., -fuerzas inestables, que tal como las vemos nacer las vemos morir y que no tienen voces críticas hacia sus “defendidos”- si no existen alianzas contundentes con las cuales se podría parar de igual a igual, ya que al pararse de dicha forma ya no obedecería a una conducta paternalista (“nosotros sabemos lo que afecta a nuestros intereses”), sino a una conducta combativa de igual a igual. 

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...
 
Elegant de BlogMundi