domingo, 11 de noviembre de 2012

¿Quién paga el diezmo y el 1% para su Iglesia?



Por: Níkolas Stolpkin

Muchas son las interrogantes…

¿Nunca nos ha llamado la atención aquello del pago del “diezmo” y el 1% para lo que se denomina “Iglesia”?

¿Verdaderamente se pagará el 10% y el 1% a la Iglesia? ¿Será un acto voluntario o involuntario entre los “feligreses”?

¿Cuánto recaudan las Iglesias anualmente con los aportes de sus “feligreses”?


¿Quiénes pagan “su” 10% para la Iglesia Evangélica, o Protestante, y el 1% para la Iglesia Católica?

¿Mientras más pobres sean los “feligreses” más aportan a “sus” Iglesias? ¿Mientras más ricos sean los “feligreses” más aportan a “sus” Iglesias? Ó ¿Todo es al revés?

Y si algunos aportaran a su Iglesia… ¿verdaderamente aportarán con su 10% y 1% de su SUELDO?

La sensación que podríamos respirar es que aunque muchos puedan declararse creer en Dios y puedan acudir a alguna Iglesia, la mayoría, nos atreveríamos a afirmar, no paga aquello del “diezmo” (10%) o el 1% relacionado con su SUELDO, sino que aporta de acuerdo a lo que ellos crean poder aportar.

Quienes se declaran ser “creyentes”, evangélicos o católicos,… ¿qué porcentaje acude periódicamente a la Iglesia y qué porcentaje no?

El alto porcentaje de “no pago” del “Diezmo” y del 1% a las Iglesias puede que sea una expresión de crítica propia de quien está en contra de una institución o quizá de quien está sumergido en las burbujas existenciales del individualismo y el consumismo, propias de la cultura en la cual vivimos.

El “no pago” del 10% y 1% de nuestros sueldos a las Iglesias se puede asemejar fácilmente a la crítica generalizada que se tiene para con la clase política dominante de un determinado país, expresado claramente en los altos índices de abstención que ocurren en elecciones con voto voluntario.


Muy lejos de ser creyente podemos llegar a la siguiente conclusión:

Cuando la fe religiosa ocupe un lugar preponderante en nuestras sociedades, y no un simple adorno de fin de semana –lo que ultra dudamos, por la fuerte cultura del consumismo en la que vivimos–, se habrá de inventar el Ministerio de Creencia; y cuando exista el Ministerio de Creencia, sin dudar, se habrá de descontar por “planilla” a los “feligreses” el 10% y el 1% y, lo más probable es que muchos evangélicos se pasen en bandada al catolicismo para solo pagar el 1%.

La hipocresía religiosa no es más que una expresión natural propia de la Cultura del Consumismo.

Muy distinto es el caso en que la Cultura del Consumismo no está tan arraigado a una determinada sociedad. Es cosa de mirar en los países donde el Islam forma parte esencial en las vidas de las personas.

¿Cuánta penetración existirá de la Cultura del Consumismo, a la manera Occidental, en países donde el Islam es parte esencial de la vida de esos pueblos?

¿Podemos aquí medianamente entender por qué el afán de las potencias de Occidente por querer “civilizar” o “liberar” a los pueblos que viven bajo culturas distintas a Occidente?

¿Las intervenciones o intromisiones de Occidente en Medio Oriente y el Magreb responden a la lógica del saqueo o a la lógica de empujar la penetración de la Cultura Occidental para así abrir o ampliar los mercados? Ó ¿Las dos cosas?

¿Las intervenciones o intromisiones de Occidente en el Medio Oriente y el Magreb, obedecen a una lógica “altruista” de potencias en decadencia?

Una cosa es clara: dentro de la lógica capitalista nada es “por amor al arte”.


Níkolas Stolpkin

Analista político nacional e internacional - Political Analyst - Crítico de política y Cultura Contemporánea - AUTODIDACTA


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